“Primera piel”

“Piel primera” – óleo sobre lino y sílice – 100x70cm Jaume Ojea © 2026

Voz: Jaume Ojea

Piel primera


Tal vez el árbol
antes que árbol fuera verso
y en su patria de poema
dibujaban sus brazos al viento
la reordenación de las esquirlas.

Tal vez el árbol-verso
pronunció sus primeras palabras
siendo ya raíz de sílaba
y en aquella inesperada estrofa
supo del agua mi simiente.

Y entrando yo en aquel árbol
un fulgor encendió mi lenguaje
y una voz, piel primera
penetró en mi boca
en un viaje blanco de savia y carne.

Así lo recuerdo.



Jaume Ojea © 2026

“Ritual”

“Ritual” – Photo by © Jaume Ojea, 2023

Ritual

Voz: Jaume Ojea

Yo me lavo tres veces las manos en el río
antes de escribir
luego froto mis ojos con hojas de romero y lavanda
preparo un licor de canto rodado y semillas de manzana
que bebo en siete sorbos lentos sentado sobre la arena.

Yo soy el que invoca el favor del acebo
mientras cubro mis rodillas con aceite de clavo
antes de hacer correr la tinta sobre el papiro.

Soy el que embalsama el cuerpo desabrigado
de la tristeza
el que acaricia sus delicados hombros 
y limpia con ramitas de hinojo sus dientes
antes de caligrafiar una sola palabra.

Antes de ponerme a escribir lo que ahora leéis
encendí once hogueras en mitad de mi frente 
para que saltara sobre sus llamas azules
el caballo blanco de la lluvia que no arrecia.

Yo soy el que prepara el lecho de la orquídea
el que rasga el velo del jardín que nunca será superfluo
la crisálida en la que germina el desafío de la estrella
soy el abismo y su sigilo. 

No puedo ser otra cosa.



Jaume Ojea © 2022 (Del poemario "Simiente de ámbar")

“Pulsaciones”

“Ciervo” – Abrigo de Chimiachas (Sierra de Guara)

pulsación (fem.) 1. Acción de pulsar.  2. Cada uno de los golpes rítmicos perceptibles en el cuerpo por los impulsos comunicados a la sangre a través de los latidos del corazón.  3. Justeza con la que pulsa las teclas un pianista.  4. Cada impulso en el movimiento rítmico de un fluido. –Diccionario María Moliner–

Pulsaciones


Dispuestas las texturas construidas a base de polvo de sílice sobre un lino extendido de un metro de altura, me detengo ante ese blanco amarfilado. El aire del estudio está cubierto de una miscelánea de incienso, de almizcle, de trementina derramada sobre un trozo de tela oscura, libros abiertos y cerrados, grafito y pigmentos. Me vienen a la mente infinidad de imágenes que no hacen más que concluir que nada se repite jamás, pues nunca estuve igual ante un pedazo de lino. Nunca las pulsaciones fueron réplica de otras. Nunca, ante el deseo, pasan por nuestro cuerpo el aliento o la sangre de idéntica forma.

Detenido ante el lienzo que araña mi piel con ese vacío desbordante, me hago preguntas que me llevan en su corriente a lugares distintos. Es entonces, en ese periodo impredecible que antecede a la creación, cuando de todos los lugares visitados en mi mente, va cobrando envergadura aquella imagen trascendente del abrigo de Chimiachas. En mitad de una oquedad, en la margen derecha del barranco: la figura de un ciervo de líneas maestras, pintado sobre la piedra en un rojo de matices idénticos al vino y la sangre, hace seis mil años. Un ciervo. Nada más.

Ahora, frente a la tela, el ciervo pintado hace seis mil años y yo estamos a solas. Sus pulsaciones y las mías se acompasan, compartimos algo más que un abrigo. Si el viento moviera una sola brizna de hierba, desde aquí podríamos oírla. Si la tormenta se desnudase a dos montañas de aquí, podríamos escuchar su latido creciente. Si un verso apareciera de pronto en aquel cuaderno, llegaría hasta aquí el rasguño de la tinta sobre el papel y podríamos leerlo.

El ciervo lame mi mano. El sobrecogimiento de la piedra, el perfume de la sílice, el almizcle del silencio: me dispongo a pintar.


Jaume Ojea © 2026

“Te llamas latido”

Photo by Jaume Ojea
“Latidos colindantes” – Photo by © Jaume Ojea

Te llamas latido

Voz: Jaume Ojea

Paolo Fresu: Trumpet – R. Cipelli: Piano – A. Zanchi: Double Bass – E. Fioravanti: Drums

(“Respiro” – song from the album The Blue Note Years)


Existe una voz
que penetra a través de las grietas del no-tiempo.
Para pronunciar tu nombre sobre el mío
fluye líquida y sonora entre mis huesos
hace llover lobelias azules en mis ojos.

Por eso sé que te llamas sauce
y que tu nombre estará por siempre desnudo
como lo están todos los nombres del mar.

Te llamas vino
y te llamas también idioma, mapa, siglo
y tu vid es roja como la sangre
y tu lengua es un camino
más allá del silencio ingobernable.

Dará lo mismo el monte
de donde venga tu llanto o el mío
porque nada ni nadie puede olvidarte
porque te llamas lluvia
―eres agua entre los párpados de mi vientre―
y entras en mi yo inhabitable
sin evitar mi abrigo, mi sombrero y mi sombra.

Existe una voz
que se adhiere y se subleva en mi calma
para decirme al oído que te llamas verso
porque conjugas la sal de mi alacena
y todo sabe a océano cuando te pronuncio
y todo huele a algas en mis ojos.

Te llamas libro
y al leerte se borran todas mis páginas
y acude un fuerte viento a desordenar mis índices
mi afonía y mi cerco.

Te llamas canción abisal
y tu orografía será siempre una piel
sobre un hueso en flor.

Te llamas latido.


Jaume Ojea © 2022 (Del poemario "Simiente de ámbar")

“Liquen blanco”

 LIQUEN BLANCO

Voz: Jaume Ojea :: Violonchelo: Lars Danielsson (“Vildmark” – song from the album Cloudland )

Al escribir el poema
más breve del mundo:

"Liquen blanco
sobre tu vientre"

sentí que era el tiempo
una planta carnívora
que tomaba como alimento
los huesos más escondidos
y tiernos de mi memoria.

Ahora sé que el tiempo
frente a un poema
es un animal sin esqueleto.


Abril 2026 © Jaume Ojea

“El intervalo crucial”

“Árboles otoñales” by Egon Schiele, 1911

EL INTERVALO CRUCIAL 

Contribuye sin duda al silencio de los opuestos
esa desnudez alegórica de las piedras
como aquel enigmático espacio
entre los tres árboles otoñales de Schiele.

A menudo lo físico y lo filosófico
— la piel y el aire —
conviven allí, en la corteza del granito
en el estertor del cuarzo

como en el ángulo de un minucioso retablo
al que no alcanzasen las palabras
y llegara únicamente, liviano
el intervalo crucial de sus fonemas.


Enero 2026 © Jaume Ojea

“Un museo a oscuras”

Artículo de opinión

UN MUSEO A OSCURAS 

Siendo pequeño solía tener un sueño que se repetía con cierta frecuencia. Me veía en el interior de un enorme museo a media noche, en soledad. Imbuido en el más absoluto de los silencios, en mitad de un pasillo, miraba entorno a mi cuerpo de niño las paredes y los salones repletos de arte a través de aquella oscuridad invencible (…) Cuando llegué hace ya unos años por primera vez a Cărtărescu, aquel sueño de infancia regresó de pronto. El libro fue Nostalgia, esa extraña aventura literaria, compendio de breves relatos de Mircea. La pluma del escritor rumano es portentosa. La minuciosidad casi barroca con la que llega a envolverte en sus descripciones, el misterio insondable de ciertos personajes, ese territorio tan poco frecuente entre lo onírico y lo vivido, late con fuerza entre sus páginas. 

Desde El ruletista (imposible olvidar esa crudísima historia) hasta El arquitecto, relato con el que cierra el epílogo, no encontraremos espacio para la comodidad. Pero a mí me gusta la lectura incómoda, la que muestra sin pudor los engranajes del ser humano y se toma la osadía de dejarte sin aliento durante algo más que un mero instante.

Abril 2024, © Jaume Ojea

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