Artículo de opinión

UN MUSEO A OSCURAS
Siendo pequeño solía tener un sueño que se repetía con cierta frecuencia. Me veía en el interior de un enorme museo a media noche, en soledad. Imbuido en el más absoluto de los silencios, en mitad de un pasillo, miraba entorno a mi cuerpo de niño las paredes y los salones repletos de arte a través de aquella oscuridad invencible (…) Cuando llegué hace ya unos años por primera vez a Cărtărescu, aquel sueño de infancia regresó de pronto. El libro fue Nostalgia, esa extraña aventura literaria, compendio de breves relatos de Mircea. La pluma del escritor rumano es portentosa. La minuciosidad casi barroca con la que llega a envolverte en sus descripciones, el misterio insondable de ciertos personajes, ese territorio tan poco frecuente entre lo onírico y lo vivido, late con fuerza entre sus páginas.
Desde El ruletista (imposible olvidar esa crudísima historia) hasta El arquitecto, relato con el que cierra el epílogo, no encontraremos espacio para la comodidad. Pero a mí me gusta la lectura incómoda, la que muestra sin pudor los engranajes del ser humano y se toma la osadía de dejarte sin aliento durante algo más que un mero instante.
Abril 2024, © Jaume Ojea
